viernes, 2 de marzo de 2012

Breve Historia de la Comunicación y la Oratoria

Escrito por: Eleazar González

Para comenzar a hablar de la comunicación y Oratoria moderna, tal como la conocemos en la actualidad debemos dar un repaso a sus referencias históricas más importantes, por lo menos desde el punto de vista de nuestra cultura occidental, a fin de conocer y entender como se ha venido desarrollando desde la antigüedad hasta nuestros días; y sin remontarnos a otras culturas, comenzaremos con los griegos y la creación de sus escuelas de Oratoria, Retórica y Elocuencia, pasando por la adaptación que hicieron de estos estudios los romanos, culturas de donde provienen las fuentes más importantes de lo que conocemos hoy como La Comunicación en sentido lato y su relación con la Oratoria y el Liderazgo, ejercidas principalmente, en las actividades políticas y militares, que han dejado huellas imborrables en el devenir del acontecer humano, como fueron las civilizaciones clásicas de Grecia y Roma. 

Algunos teóricos conservadores de La Comunicación afirman que el estudio serio de esta materia, tal como se conoce hoy, comenzó en el año 1940. Otros especialistas, quizás con más sentido histórico, afirman que la Retórica de Aristóteles (384-322 a.C.), con una antigüedad aproximada de más de 2.300 años, constituye la primera obra sobre el estudio empírico de La Comunicación. Posteriormente varios estudiosos establecieron algunas referencias históricas del proceso de la comunicación u oratoria a través de la historia. 

En primer lugar, Los Sofistas, quienes daban importancia capital a lo que ellos definían como “Logos”, es decir al uso de las palabras y su relevancia para el hombre, afirmaban que el lenguaje tiene dos aspectos que le confieren un poder extraordinario: la capacidad de nombrar lo que no se ve, y la de ocultar y revelar aspectos de la realidad. 

Por su parte, el filósofo griego Platón (427-347 a.C.) interpretó un concepto de comunicación totalmente distinto al de los sofistas. En su obra Diálogos puso a su maestro Sócrates a debatir contra los sofistas Gorgias y Timeo, sobre un aspecto filosófico de la materia en cuestión. Platón sugirió una hipótesis de La Retórica basada en el verdadero conocimiento y no en argumentos engañosos, lo que daba a entender uno de los primeros indicios de la ética que debía regir esta actividad. 

Aristóteles, discípulo de Platón, desde su punto de vista, escribió su obra La Retórica, después de observar la practica de los oradores y las respuestas de sus públicos, con la finalidad de ayudarlos a descubrir los medios de persuasión que fuesen posibles en determinada situación, dándole una atención especial a las percepciones producidas por el orador en el auditorio y destacando la credibilidad como una de las más importantes que debe cultivar. Tanto desde el punto de vista practico o, como instrumento empírico, La Retórica de Aristóteles, influyó de manera determinante en el estudio de la comunicación durante el desarrollo de la cultura griega como en la época del imperio romano, que han influido de manera decisiva en la historia del pensamiento occidental. 

El enfoque cristiano: a comienzos del siglo IV de nuestra era (A.D), el cristianismo fue adoptado como la religión oficial del imperio romano, cuyo emperador Constantino, respaldó la doctrina de Cristo, subordinando los escritos paganos de retórica a las escrituras cristianas, hasta que apareció en el escenario el filósofo San Agustín, a finales del mismo siglo, quién con una influencia notable de Platón, logró la conciliación de las dos corrientes. En su obra sobre la doctrina cristiana, San Agustín afirmó que el conocimiento se adquiere por medio de la interpretación de las escrituras. Sin embargo, una vez construido el ministerio cristiano, tiene la libertad de utilizar las teorías retóricas paganas para lograr que sus sermones fuesen más efectivos. 

La etapa de la edad media: el pensamiento cristiano lideró en esta época de la historia, incluso las relaciones humanas, cuyos estudios seculares fueron apartados de los religiosos; aquellos llamados artes liberales estaban conformados por el Trivium, de donde se origina la palabra Trivial, siendo sus materias la gramática, la retórica y la dialéctica, consideradas inferiores en aquella época, debido a que la certeza de sus análisis, desde su punto de vista, no era posible. Se prefería el estudio del Quadrivium, conformado por la aritmética, la música, la geometría y la astronomía, que si demostraban la certeza de las cosas. Por encima de estas siete artes liberales, predominaban los estudios teológicos, debido a que estos se consideraban superiores. El filósofo francés Petrus Ramus, concluyo en la separación de la retórica medieval de los asuntos más importantes de la educación, al fragmentar los cánones tradicionales de la retórica, que estaban integrados por la Invención, la Estructura, la Entrega, el Estilo y la memoria. En distintas especializaciones asignó las tres primeras al campo de la Lógica y las dos últimas solo servían para complementar la importancia del conjunto para lograr el objetivo. Consideraba que la retórica solo tenía relación con la declamación y el estilo, las cuales se trataban como si estuvieran compuestas, solamente por las figuras de las palabras y los gestos. 

El Resurgir del Humanismo: las tradiciones medievales ensombrecieron la luz que pudo alcanzar su esplendor, de no haberse cegado los hombres del saber de aquella época. El pensamiento sofista, con respecto a la comunicación, vivió un resurgimiento, tomado en cuenta por el movimiento intelectual del siglo XV que retomó el estudio de los textos griegos clásicos, cuyos propósitos eran levantar la dignidad del individuo mediante la cultura, y dominar las técnicas de la filología como instrumentos de investigación. Por otra parte, los humanistas italianos se esforzaron por renovar la noción de que el mundo no está lleno de hechos que deben ser descubiertos para luego hablar de ellos, sino que es un mundo que llega a ser en la medida que es construido mediante el lenguaje bien utilizado. El erudito italiano del siglo XVIII Gianbattista Vico, cuya obra es considerada como la cumbre del pensamiento humanista, sostenía que los esfuerzos del hombre por entender al mundo no se pueden separar de las formas de expresión de dicho conocimiento, puesto que los nombres y etiquetas lingüísticas que se asignen a una experiencia, determinarán lo que dicha experiencia es en realidad. 

El enfoque científico de la comunicación: Platón y Aristóteles legaron a la humanidad una base invalorable del fundamento científico, y tal como ellos se impusieron a los sofistas durante el siglo V a.C, los planteamientos de los humanistas se vieron opacados por el entusiasmo que provocó la aparición del conocimiento científico moderno. Uno de los vanguardistas de este movimiento fue el inglés Francis Bacon, quién a principios del siglo XVII, planteó la estructura para una nueva ciencia, la cual se basaba en el razonamiento inductivo y en las observaciones empíricas. Al mismo tiempo otro sabio, Galileo, en franca oposición a los humanistas, afirmaba que las- matemáticas, y no el griego ni el latín, constituyen el lenguaje del cosmos. En conjunto, los argumentos de Galileo y Bacon institucionalizaron un nuevo modo de pensar sobre la naturaleza del mundo con una orientación altamente estructurada, mecánica y científica. El creciente interés en la ciencia y el dominio continuo de las tradiciones aristotélicas y platónicas, tal como lo hicieron sus autores en su época con los sofistas por intermedio de los nuevos científicos, sofocaron las voces de los humanistas. 

Eleazar González, Locutor y Productor Radiofónico, autor de los libros: “Locución, arte y técnica” y “Comunicación en Público, La Oratoria Moderna” 
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